Originario de los Alpes suizos e italianos, esta raza fue criada por los monjes del hospicio del Gran Monte San Bernardo para vigilar y, más famoso aún, para rescatar a viajeros perdidos en la nieve y la niebla. Es un perro que combina una fuerza descomunal con una paciencia infinita.
1. El mito del barrilito de brandy
La imagen más icónica del San Bernardo es con un pequeño barril de madera colgado al cuello. Leyendas cuentan que contenía brandy para calentar a las víctimas de avalanchas. Aunque es una imagen encantadora y muy comercial, los monjes del hospicio han aclarado que esto es un mito; el alcohol en realidad dilata los vasos sanguíneos y acelera la hipotermia. ¡Su verdadero "equipo de rescate" era su increíble olfato y su calor corporal!
2. Un Gigante en toda la extensión de la palabra
Un macho adulto puede pesar fácilmente entre 65 y 120 kilos, lo que los convierte en una de las razas más pesadas del mundo. Su estructura ósea es maciza y su cabeza imponente. Ver a un San Bernardo correr es ver una fuerza de la naturaleza en movimiento, pero verlos quietos es ver una montaña de dulzura.
3. Paciencia infinita (especialmente con niños)
A pesar de su tamaño intimidante, son famosos por su carácter dócil y protector. Se les conoce como "perros niñera" por la paciencia que tienen con los más pequeños de la casa. Un San Bernardo criado adecuadamente es un perro que rara vez se altera y que prefiere alejarse antes que reaccionar con agresividad.
4. Cuidados de proporciones gigantescas
Tener un San Bernardo no es para cualquiera. Requieren:
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Espacio: No son perros para departamentos pequeños; necesitan un jardín grande y zonas frescas.
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Manejo del calor: Debido a su grueso pelaje y origen alpino, sufren mucho con las altas temperaturas. Los paseos deben ser cortos y en horas frescas.
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Limpieza: Son famosos por babear, especialmente después de comer o beber. Además, sueltan mucho pelo, por lo que el cepillado diario es esencial.
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Salud: Al ser una raza gigante, son propensos a problemas articulares (displasia de cadera) y torsión gástrica, por lo que su dieta y ejercicio deben ser monitoreados de cerca por un veterinario.
5. La película que los hizo estrellas
Aunque ya eran conocidos, la película de los años 90 "Beethoven" catapultó la popularidad de la raza a nivel mundial. La cinta retrata perfectamente el caos divertido (y lleno de baba) que puede ser vivir con uno de estos gigantes en una casa de familia.
Dato curioso:
El San Bernardo más famoso de la historia se llamaba Barry, quien vivió en el hospicio suizo a principios del siglo XIX. Se le atribuye el rescate de más de 40 personas perdidas en las montañas durante su vida.